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Manos Maestras, la experiencia

El fin de semana recien pasado fui a Pasarela Valparaíso, un desfile de Moda realizado por el Duoc UC en Valparaíso, cuando estaba allí y tomaba nota de lo que escribiría en el blog, recordé que no escribí nada sobre la Feria Manos Maestras y mi participación en ella, y eso que me habían preguntado varias veces.

La verdad es que fue de locura el fin de año y ser multifuncional es cansador (mamá, esposa, diseñadora-empresaria, dueña de casa, esposa, mamá, enfermera, etc) mi hijo exigía mi presencia, la feria terminó el 22 de diciembre, al día siguiente era lunes 23 y tenía que preocuparme de la Navidad en casa, lo bueno es que el Viejito Pascuero ya tenía asegurado el regalo de mi hijo (lo compramos con bastante anticipación con mi marido), el árbol de navidad estaba hermoso, pero había que ponerse al día con rápidez y luego vino la fiesta de Año Nuevo, fuegos artificiales y todo, que acá en Valparaíso son maravillosos y de ahí en adelante en un abrir y cerrar de ojos, estamos finalizando el primer mes del año.

Si retrocedo algo más de un mes, entre el 17 y 22 de diciembre se realizó en Viña la Feria Manos Maestras, Feria de Artesanía creada por Sercotec Valparaíso (Servicio de Cooperación Técnica) entidad dependiente del gobierno de Chile. Esta muestra que ya cumplió 12 años de existencia tiene como característica reunir artesanos de excelencia, cuyos trabajos son originales y elaborados 100% a mano, poniendo hincapié en la materialidad, diseño innovador, manufactura (terminaciones) y aporte cultural. De hecho todos pasamos por un casting. Primero tuve que completar mis antecedentes, envío de documentos y fotografías de los trabajos que iba a presentar en la feria. Luego de quedar pre seleccionada, debí presentar mis joyas ante una comisión que determinó quienes quedarían seleccionados. Felizmente, quedé dentro de los 80 artesanos seleccionados para esta versión.




Trabajando como arañita, tejí, tejí y tejí, mientras pensaba cómo presentar mi exhibición ya que disponía de pocos recursos, así que debía aprovecharlos al máximo. Había visto unos cubos-repisa que podrían servirme para mostrar las joyas y quebrar el espacio dándole altura, había que poner todos los conocimientos de visual merchandising en la mesa, literalmente.

Nunca había estado en una feria de tantos días, lo máximo eran 2 días, así que era toda una experiencia y lo fue, además era mi regreso, ya que desde que llegué a Valparaíso no mostraba mi trabajo y en todo este tiempo fui evolucionando, encontrando ese nexo entre esencia, sentimientos, técnica, recuerdos, diseño, nostalgia... ser yo.

Me saco el sombrero con quienes trabajan día a día en itinerancia en lo que sea porque es muuuuy cansador, pero la relación con la gente es encantadora, me sorprendió mucho como la gente reaccionaba con mi trabajo, gente de todas las edades, hombres y mujeres, tener la certeza que puedo evocar sentimientos en otros es muy importante para mi trabajo.




Se acercaron muchos hombres de mediana edad y mayores, que me decían: a mí me enseñaron a tejer en el colegio, mi mamá o una tía me enseñó, tal vez podría volver a tejer y se quedaban mucho rato mirando mis cosas.
Genial fue un grupo de mujeres de diferentes edades que me preguntan como aprendí esto y les cuento que fue mi abuela paterna quien me inicio en el tejido y una de las chicas exclama, pucha, mi abuela no sabe hacer nada!!!, luego de eso las risas eran imparables.

Bendiciones, datos, datillos y demás, generosamente nos entregaron a mi esposo y a mi la gente que pasó por mi stand.
Hubo una pareja de franceses muy agradables, que se llevaron un anillo y la entrega de anillo fue con beso incluido, uuuulala
Recuerdo una abuela con las nietas y les mostraba mi trabajo y les contaba que a ella también le enseñaron a tejer y se notaba que los recuerdos llegaron a montones.
El gesto técnico repetidas veces fue bajar la cabeza en el momento en que les decía que era tejido a crochet, seguido de la exclamación, "no te puedo creer", que mejor elogio que ese.

Para el final dejo la visita ilustre, aquella que apareció casual y anecdótica, la chinita, la que aprovecho para recordar que mi principal inspiración está en la naturaleza, en un insecto hermoso como la mariposa y su transformación a la vida.




No me queda más que decir que luego de la feria, regresé a casa cansada, contenta, motivada, llena de ideas y de ganas de seguir trabajando en lo que me apasiona. Segura de que voy por el camino correcto.

Nos leemos.
Andrea

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